Imprescindibles cerca del hotel: playas, miradores y gastronomía con rooftop y spa, a 10 min de El Vicenç, en Cala Sant Vicenç.
Pocas combinaciones resultan tan redondas como alojarse en Cala Sant Vicenç y explorar, en un radio de apenas diez minutos, los clásicos de Pollença y Puerto Pollensa. Desde aquí, todo está cerca: plazas con historia, un paseo marítimo que invita a caminar sin prisa, calas turquesa, miradores míticos y rutas de naturaleza que seducen a ciclistas y senderistas. La propuesta es sencilla: salir cada día a descubrir y volver a la tarde al hotel para brindar al atardecer, relajarse en el spa o reservar cena de autor con sello Santi Taura. El Vicenç de la Mar es un adults only (+12) de diseño frente a Cala Molins, con habitaciones y suites que miran a la bahía y un estilo mediterráneo contemporáneo que eleva la experiencia del norte de Mallorca.
La esencia de Pollença en una mañana
Comience por Pollença pueblo, un entramado de calles de piedra que sube y baja en torno a la Plaça Major. El plan ganador es llegar temprano, tomar un café en la plaza y subir con calma los escalones del Calvari. Las vistas al valle, con la Tramuntana dibujando perfiles, justifican la subida. A la vuelta, entre talleres de artesanía y galerías, aparecen iglesias, patios y portales que cuentan una Mallorca íntima. Si coincide en domingo, el mercado llena la plaza de producto local.
Para un mediodía sin complicaciones, regrese a la costa: en Puerto Pollensa le espera el Paseo (Pine Walk), una línea de mar arbolada, serena, ideal para caminar, ver el ir y venir de barcas y escoger terraza. Es uno de esos lugares donde el tiempo pasa a otra velocidad: baños cortos, helados, un libro a la sombra, niños en bici… y el rumor del agua cerca.
Puerto Pollensa por la tarde: mar, paseo y luz dorada
El puerto y el Paseo de los Pinos ganan magia a media tarde. El sol baja y enciende balcones, embarcaciones y montañas. Puede reservar una salida en kayak o paddle surf para costear hacia calas próximas, o simplemente quedarse de terraza, mirando cómo se apagan los tonos del día. De vuelta a Cala Sant Vicenç, el plan perfecto es cambiar arena por rooftop: en The Rooftop de El Vicenç se sirven tapas elaboradas, bebidas y cócteles de autor con una panorámica de Cala Molins y el Cavall Bernat que roza lo cinematográfico. La terraza de 380 m² se divide entre bar, piscina de 75 m² con solárium (exclusiva para alojados) y el espacio gastronómico del Restaurant U Vicenç, ideal para ver “uno de los atardeceres más coloridos de la isla”.
Playas y calas a pie del hotel
Si algo convierte a Cala Sant Vicenç en base privilegiada es su trío de calas: Cala Molins, Cala Barques y Cala Clara. La primera, justo frente al hotel, es perfecta para nadar a primera hora y para snorkel cuando el mar está en calma; la segunda, más abierta, regala perspectiva del valle; la tercera es un rincón pequeño y fotogénico. La escala humana es parte del encanto: los trayectos son cortos, el baño se alarga sin prisas y, si le apetece, siempre puede “subir” al Rooftop Bar para un cóctel después del chapuzón. El acceso al bar está abierto también a no alojados a partir de las 12:00 (sujeto a meteo), otro plus si viene con amigos hospedados fuera.
Miradores y faros: la llamada de Formentor
La postal clásica exige una escapada a Formentor. Conduzca temprano para bordear acantilados y balcones naturales que miran a infinitos azules. Cap de Formentor, el faro, corona la ruta con ese paisaje que ha inspirado a pintores, fotógrafos y viajeros durante décadas. Si busca un plan menos concurrido, basta con elegir alguno de los miradores intermedios y sentarse a mirar la caída del sol antes de regresar a cenar en el hotel.
Cenar con sello Santi Taura
La gastronomía es un capítulo en sí misma. En El Vicenç conviven dos restaurantes bajo la dirección del chef Santi Taura (1 estrella Michelin en DINS y dos Soles Repsol):
- U Vicenç (en la cuarta planta): restaurante a la carta, abierto por las noches, donde el equipo del chef trabaja producto local y de temporada con mirada creativa. Es la mesa idónea para una velada tranquila tras un día de playa y paseo.
- U Mayol Bistró (planta baja, frente al mar): bistró marinero con arroces, tapas y brasa abierto a mediodía (con servicio de desayuno, comida y, algunos días, cena), perfecto para una comida desenfadada mirando a Cala Molins.
Si prefiere algo más relajado, The Rooftop ofrece carta snack continua y coctelería con el sello del Grup Santi Taura; es difícil competir con esa combinación de buena barra y vistas de 180º
Un spa completo para resetear cuerpo y mente
Después de subir al Calvari, caminar el Pine Walk o nadar en la bahía, el Wellness Studio del hotel es un regalo. Hablamos de uno de los spas más completos del norte de Mallorca, con piscina climatizada de 18 metros (con salida exterior), zona de relajación, sauna finlandesa, baño de vapor, duchas de sensaciones, fuente de hielo, vestuarios y una carta de tratamientos y masajes que emplea Natura Bissé, la prestigiosa firma española. El gimnasio 24 horas permite mantener la rutina incluso en vacaciones, y si desea, puede reservar clases privadas con entrenador personal.
Ciclismo premium: naturaleza y rutas míticas desde la puerta
El norte de Mallorca es una meca ciclista. Con base en Cala Sant Vicenç, las rutas a Formentor, Coll de Femenia & Lluc o Sa Calobra están al alcance. El Vicenç lo sabe y apuesta fuerte: ofrece un centro ciclista premium con capacidad para 30 bicicletas, sistema de seguridad, taquillas, lavadero, herramientas, provisión de agua y fruta, y está adaptado para e-bikes. Además, junto a su partner Medfeel® Premium Cycling, facilitan el alquiler de bicicletas de alta gama y experiencias personalizadas para cada nivel. Si viene por primera vez, es una manera ideal de descubrir la isla a rueda con rutas a medida.
Tardes de cine, eventos con vistas y detalles que marcan
La experiencia “todo en casa” se completa con espacios singulares: una sala de cine para 24 personas, con posibilidad de reserva privada y programación diaria; y una sala de eventos modular (hasta 60 personas) que se suma a la versatilidad del rooftop para cócteles o presentaciones con el Mediterráneo de telón. Entre los servicios del hotel destacan el servicio de habitaciones 24 h, conserjería, parking para clientes (desde 35 €/noche), Wi-Fi de alta velocidad, carta de almohadas, prensa online disponible en iPad, alquiler de kayak y SUP, hotel libre de humo, servicio de lavandería y servicio de descubierta; en conjunto, una hospitalidad pensada para que usted solo se ocupe de disfrutar.
Itinerario sugerido 24/48 horas
Día 1 – Pollença y rooftop
Mañana en Pollença: plaza, café y subida al Calvari. Mediodía ligero en U Mayol Bistró con arroces o brasa frente al mar. Tarde de playa en Cala Molins y snorkel. Al caer el sol, The Rooftop: cóctel, piscina (para alojados) y foto al Cavall Bernat. Cena en U Vicenç para cerrar con cocina de autor
Día 2 – Puerto Pollensa y wellness
Caminata por el Paseo de los Pinos y baño en la bahía. Mediodía de tapas marineras o plan libre. Tarde de Formentor: miradores y faro si la carretera y la temporada lo permiten. De regreso, circuito de spa y masaje; noche tranquila en el hotel o paseo corto por el puerto
Consejos prácticos para moverse
- Distancias cortas: de Cala Sant Vicenç a Pollença y Puerto Pollensa hay apenas unos minutos en coche; la logística invita a hacer “microplanes” mañana/tarde.
- Horarios inteligentes: suba al Calvari temprano y deje los miradores de Formentor para la última hora.
- Reserva gastronómica: U Vicenç funciona por turnos de cena y conviene reservar con antelación. Para algo más flexible, The Rooftop y U Mayol ofrecen opciones continuas según franja y meteo. (El Vicenç)
- Bienestar diario: ayude a sus piernas con un paso por la piscina climatizada y sauna tras caminatas o rutas en bici. (El Vicenç)
- Ciclistas: pregunte por Medfeel® para alquiler y rutas si quiere olvidar la logística sin renunciar a una gran salida.
Dormir con calma mediterránea
El descanso es parte de la experiencia. El Vicenç propone habitaciones y suites luminosas —desde Standard y Superior hasta Signature, Junior Suites (con terraza o jacuzzi), Privilege swim-up, Suites (con balcón o terraza), Suite con piscina privada y la Suite Penthouse con piscina y terrazas panorámicas—, muchas de ellas con vistas a Cala Molins y al Cavall Bernat. El conjunto suma un lujoso total con diseño mediterráneo, balcones, piscinas privadas o compartidas según tipología, y detalles que hacen la estancia muy cómoda para escapadas en pareja o amigos (+12).
Por qué esta base funciona para ver “lo mejor de lo cercano”
1. Proximidad real: en 10 minutos cambia de plaza histórica a cala turquesa, de paseo marítimo a mirador de Tramuntana.
2. Ritmo vacacional: días con dos o tres momentos intensos y retornos a media tarde para saborear el hotel: rooftop, spa, cine, cena.
3. Servicio y comodidades: conserjería, parking, room service 24 h, Wi-Fi rápido, prensa en iPad, kayak/SUP y wellness redondean la experiencia. (Gastronomía con autor: desayunos completos, bistró marinero y cena a la carta por Santi Taura, más coctelería con vistas.
4. Ciclismo premium: rutas míticas y centro ciclista con partner experto para quienes viven la isla sobre dos ruedas.
Pollença y Puerto Pollensa son un concentrado de norte mallorquín que se disfruta mejor con tiempos cortos y paradas intensas. Deje que las mañanas sean de piedra y mar; que las tardes alternen miradores y baños; y que las noches pertenezcan a la cocina de Santi Taura y al rooftop con cielo estrellado. Con El Vicenç de la Mar como base —adults only, spa completo, gimnasio 24 h, cine, centro ciclista, restaurantes y coctelería con panorámica— cada día se convierte en una pieza distinta de un mismo mosaico: el de unas vacaciones con gusto, sencillas y memorables.
El Vicenç
De la Mar